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El ilustre pasado del Hotel Gran Meliá Fénix se remonta a mediados del siglo XIX cuando uno de los banqueros más populares de la época adquirió la casa situada en el actual Paseo de la Castellana para construir su elegante mansión. Su increíble ubicación y su gran categoría llevaron a decidir una reforma integral que afectaría a toda la arquitectura interior del hotel, conservando sus elementos más característicos como la mesa central del piano bar "Cuatro Estaciones" de piedra semipreciosa ónix, o la lámpara de araña de la cúpula central. De inspiración neoclásica equipadas con mobiliario de estilo Luis XIV, todas las habitaciones cuentan con una decoración cálida y exquisita con paredes forradas con lujosas telas y zócalos de madera. Las habitaciones están equipadas con todos los detalles. Un escritorio con silla de cuero labrado y maderas nobles. Cuadros con molduras al oro, lámparas de diseño y camas con dosel. Armarios amplios revestidos en maderas clásicas. También cuenta con habitaciones de varias categorías superiores.
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