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La fama de este hotel y restaurante proviene del valor histórico de la casa-palacio del siglo XV en la que se asienta, donde estaba la imprenta de Fabrique Alemán, discípulo de Gutemberg, una de las primeras de España. En su interior, un manuscrito del Mío Cid y los nombres de reyes, reinas y otros personajes relacionados con él que se dan a las diferentes plantas, junto a una decoración típica castellana a base de centenarios muros de piedra y ladrillo y techos de madera, consiguen crear una atmósfera original y elegante.
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