Hace unos días he vuelto a visitar Pedraza (Segovia): había estado solo una vez, pero, en aquella ocasión llegamos demasiado tarde para ver muchas cosas y prometí volver.
La visita de unos amigos italianos ha sido la excusa para organizar un día diferente. Es un destino ideal para ir desde Madrid, por ejemplo: si no encuentras mucho atasco a la salida, en poco más de una hora llegas a la Puerta de la Villa, que, actualmente es el único acceso para los coches.

También puedes aparcar fuera, porque en pocos pasos ya estarás entrando en esta pequeña villa, declarada Conjunto Monumental en 1951, distinguida por los premios “C” de Turismo de Castilla y León en 1993 y Premio Europa Nostra en 1996.
Llegamos a la hora de comer: en Pedraza puedes encontrar una gran variedad de Restaurantes donde disfrutar de la exquisita gastronomía Segoviana. Nosotros eligimos la Hosteria de Pedraza, sugerencia de mi compañero Mario: ha sido todo un acierto, porque reservando con algo de antelación, nos han preparado una mesa en la tarraza acristalada, que tiene unas vistas muy bonitas.
Con el día tan espectacular que tuvimos, incluso pudimos avistar buitres leonados y otras aves protegidas.
Además de la carta, te ofrecen un menú de cordero muy abundante y con muy buena relación calidad/precio.

Tras la comida dimos un paseo hasta el Castillo de Pedraza: por 10,00 euros accedes a una visita guiada, que incluye el Museo Zuloaga. De hecho el Castillo, que fue construido entre los siglos XIV y XVI sobre los restos de fortificaciones anteriores y perteneció a las familias Herrera y Fernández de Velasco, fue también residencia del Pintor. En 1926, Ignacio Zuloaga lo adquirió, restauró una de sus torres haciéndola taller de pintura.
Algunos cuadros de la colección son realmente asombrosos.
Se puede visitar de Miércoles a Domingo en los horarios de 11,00 a 14,00 y de 17,00 a 20,00.
El resto de la excursión hasta el atardecer ha sido perderse por las callejuelas de la Villa, entrando en las tiendas de decoración y muebles artesanos: algunas de ellas dejan realmente sin palabras, otras son algo más turísticas.

Acabamos tomando una cervecita en la Plaza Mayor: una pequeña tienda de juguetes (que ya tenía fichada desde mi visita anterior), unos restaurantes con soportales que se sujetan inexplicablemente a pesar de la gravedad y un Bar realmente peculiar han sido el marco de nuestra última media hora en Pedraza.
Si ya tienes Hotel en Madrid, no dejes de plantearte una pequeña excursión para conocer este lugar tan agradable.


















