Hoy quiero compartir con vosotros un artículo muy entretenido de mi compañero Manuel que, siguiendo un poco el tema de la gastronomía como parte del viaje, nos cuenta algo de Tailandia.
“Siempre que volvemos de nuestros viajes al extranjero, llega el momento de transmitir a nuestra gente las experiencias y sensaciones vividas, todo lo que hemos visto, como han sido nuestras relaciones con los habitantes del lugar, etc… Supongo que gracias al país en el que vivimos hay un tema que rara vez se destaca y nos impresiona: la comida.
En España tenemos una larga y arraigada tradición culinaria, acompañada de una riqueza de productos considerable, eso quizá nos hace ser excesivamente exigentes con la cocina extranjera.
El Septiembre pasado viajé a Tailandia y os aseguro que no me decepcionó ninguno de los aspectos que he mencionado antes, sino todo lo contrario, pero en especial la comida fue una de las cosas que me enamoró del país.
Gracias al clima húmedo y cálido, disponen al igual que nosotros, de una riqueza en materia prima para cocinar bastante sustanciosa, desde frutas conocidas como la sandía, melón, mango, hasta las desconocidas para nosotros como el mangostán, Langsat, o el Durian , también llamada fruta apestosa: hay transportes públicos en los que no se puede acceder con una bolsa de este fruto por su fuerte olor, aunque luego cocinado en postres está riquísimo.
Cuando paseas por la calle no hace falta agudizar mucho el olfato para recoger los aromas de los puestos, aunque es cierto que en ocasiones esas nubes te echan para atrás por su intensidad, estos fuertes olores se deben a su gran afición por las especias. No obstante es inevitable pecar y comprarte un coco verde para beber su jugo, una tortita rellena de plátano, o incluso sentarte a tomar una buena sopa picante para paliar la sensación de calor (totalmente demostrado).
Que os puedo decir de los platos elaborados…Son una explosión de sensaciones, contrastes de sabores, dulces, picantes, amargos. Si hubiese sido capaz de dejar algo en la mesa de algún restaurante o puesto de comida no hubiese dudado en intentar pedir un tupper.

En el poco tiempo que estuve fui capaz de traerme de vuelta unos cuantos nombres de platos que no olvidaré, incluso os ofrecería alguna receta, pero creo que no nos acercaríamos a su maestría, sería lo mismo que pedirle a un tailandés una Fabada Asturiana o un buen Cocido Madrileño.
El abanico de opciones era realmente extenso, pero creo que podría destacar algunos platos que no habría que dejar de probar si estamos allí.
Se pueden encontrar recetas “sencillas” como el Arroz glutinoso cocinado con leche de coco y trozos de mango, algunos más elaborados como, los tallarines Pad Thai, con trocitos de cacahuete (este lo podréis encontrar en algunos de nuestros restaurantes asiáticos: ni se acerca), el Mee Krob, bien acompañado por el jugo de tamarindo, cualquier pescado a la plancha con su salsa de marisco (Tod man), ricas y contundentes sopas, Guisos con curry como el Panaeng. Todo esto bien acompañado por un plato de arroz que usaremos a modo de pan para no dejar ni una sola gota de salsa en el plato.

Además de ser un tipo de cocina para deleitarse, es posible saciar el hambre en cualquier pequeño restaurante o puestecillo por un euro, e incluso reventar a partir de los dos euros.
Mi recomendación es que si algún día vais a Tailandia, no le deis mucha vueltas a la hora de elegir el restaurante, es cierto que algunos tendrán un aspecto un poco deplorable, pero cuantas más similitudes busquéis con nuestros restaurantes, más pagareis y peor comeréis. Os sorprenderían los manjares que se esconden en los pequeños locales a pie de calle.
Como curiosidades, saber que el uso del cuchillo queda en manos del cocinero y que cualquier plato se come con tenedor y cuchara.
Los palillos solo los encontrarás en restaurantes con comida china o japonesa. Por cierto, los grillos y los saltamontes los dejaremos para próximas ediciones… ;-)”
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