Oct 01 2009

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Feb 14 2009

Crónica de un viaje a La Amazonia (Punto y final)

He decidido publicar el relato de los últimos días de este viaje increible…y lo haré de golpe, para que, como yo, no dejéis de leer hasta saber cómo se caba.
¡Qué lo disfrutéis! y ojalá LuisFer se animara a enviarnos muchas más aventuras ‘de las suyas’ porque ya nos ha enamorado su estilo y su humor.También os quiero recordar todos los episodios, desde el principio…
1. Crónica de un viaje a La Amazonia (Primera Parte)
2. Crónica de un viaje a La Amazonia (Segunda parte)
3. Crónica de un viaje a La Amazonia (Tercera Parte)
4. Crónica de un viaje a La Amazonia (Cuarta Parte)

DIA 6/11/2008

Dormí hasta casi las 8:00 am y cuando desperté el desayuno estaba listo. Margarita había preparado café y tortitas de harina. Mientras desayunábamos un camaleón posó para nosotros con su estrafalario traje.

Una vez desayunados seguimos navegando el Taguayo hasta la Cocha Charo, en verano se seca por completo lo que aprovecha la gente para cultivar yuca. Estábamos a final de verano y las lluvias ya habían comenzado a llenar el lago.

Antes de llegar a la cocha recogimos en la comunidad de ‘La esperanza’ a Len, un amigo del joven Percy, experto pescador. Una vez en el lago, una familia amiga del joven Percy nos prestó dos canoas para pescar. Estuvimos pescando primero la carnada para las pirañas con pan. Sardinas, peces tigre y bagres. Una vez conseguida la carnada nos dispusimos a pescar piraña. Len quería pescar Tucunaré, uno de los pescados más apreciados de la región,
pero para ello había que remar media hora de ida y media de vuelta y en hora y media estaba previsto el almuerzo por lo que la elección estaba en dedicar media hora a la pesca de
Tucunaré u hora y media de piraña, decidimos finalmente lo segundo. No podíamos demorarnos más de la hora y media porque en la tarde estaba previsto llegar hasta un lugar donde había gigantes Victorias Regias (Nenúfares para los payos), para lo que había que hacer parte en bote y parte caminando sin demora para que no nos sorprendiera la noche. Así pues, nos limitamos a la captura de piraña, el resultado fue de 12 entre todos, si bien 3 fueron reinvertidas como carnada para las otras pirañas y es que la piraña no respeta ni piraña.

Marañón y Ucayali

Para el almuerzo nos esperaba una sorpresa, el joven Percy nos había conseguido unos exquisitos Tucunarés, los cuales ya habían sido cocinados por Margarita acompañados de plátano verde frito y arroz. Causa admiración la pasión que Margarita pone en su trabajo de cocinera. Le encanta cocinar y lo hace todo con mucha paciencia y con el alma. A pesar de que con el negocio del joven Percy su trabajo es eventual, lo prefiere a lo que hacía antes.
Con percy gana 30 soles diarios cada vez que hay trabajo y sólo tiene que cocinar a diferencia de su anterior trabajo de interna 7 días a la semana durmiendo 3 horas en la noche y el resto a retales por el día por 100 soles mensuales. Naturalmente no hay color entre su trabajo con el joven Percy en el que gana más que antes con solo 4 días de trabajo, pero según cuenta Margarita es el trato de persona e incluso de amiga que el joven Percy le dispensa.

Durante el almuerzo disfrutamos del espectáculo de las activas oropéndolas u orioles en un árbol plagado de sus inconfundibles nidos en forma de bolsas colgantes. Suelen hacer sus nidos
en un árbol que suele ser más alto que el resto, rodeado de vegetación más baja, de manera que sus nidos colgantes quedan bien visibles y a su vez a ellos también les da visibilidad en dicha atalaya, de manera que puedan descubrir depredadores al acecho. Esta visibilidad unido al hecho de que en el mismo árbol en que anidan siempre hay panales de shiro-shiro, que son abejas de potente picadura, les confiere buena defensa de sus depredadores, que son monos y el hombre principalmente. Los orioles son pájaros muy curiosos. De plumaje amarillo y alas negras, imitan como protección a otras aves mayores como halcones o águilas o con pico más fuerte como pericos y pagagayos y hasta imitan a las ranas.

Tan pronto hubimos almorzado nos embarcamos en ‘EL VALIENTE’ rumbo a las gigantescas victorias regias, volviendo sobre nuestros pasos por el río Taguayo hasta La Esperanza. La Esperanza es una comunidad a ambos lados del Taguayo. Para llegar a las victorias regias había que hacerlo por la margen izquierda, mientras que Len, en cuya casa nos alojaríamos esa noche, vivía en la margen derecha. Durante el trayecto por el río una Mama Vieja parecía querer jugar con nosotros. Cuando el bote pasaba a su altura arrancaba en vuelo y se posaba unos metros más al frente y esperaba a que el bote llegara para repetir el juego. Es un águila carroñera que parece tener un collar negro sobresaltando en una cabeza de plumaje blanco. No conozco el nombre payo, pero los indígenas la bautizaron como Mama Vieja por ser carroñera, o como ellos dicen, perezosa para cazar. También nos deleitó el viaje un gavilán cabeza amarilla.

Guaba

Cuando llegamos a La Esperanza sólo Shego y yo fuimos con Len en busca de las gigantes victorias Regias desembarcando por la margen izquierda mientras el resto se quedaba en casa de Len en la margen derecha, preparando las acomodaciones. Después de una caminata de media hora por fértiles tierras repletas de bananos, Guabas, Yuca, frijol, maíz, mamey, etc,… llegamos hasta una quebrada la cual debíamos cruzar, pero no había allí canoa para hacerlo. Teníamos la esperanza de que alguien anduviera allí pescando con canoa, pues es la hora para ello, pero no fue así, sólo había tres felices niños disfrutando del baño en un marco incomparable. Comenta Len que donde se estaban bañando los niños hay caimanes en el fondo pero nunca atacan dentro del agua. Necesitan sentir la cola en la superficie. Esperamos por 15 minutos que apareciese una canoa que nunca apareció y nos tuvimos que volver sin ver las grandes victorias regias, no obstante el paseo nos obsequió con un tucán y una pareja de románticos papagayos. Me gusta más como los llaman en Brasil, que es Arara. Las araras son fieles a su pareja hasta la muerte y como Romeo y Julieta se necesitan tanto que uno no puede vivir sin el otro, de manera que la muerte les llega a ambos el mismo día, puesto que si uno muere su pareja se suicida. Vuela lo más alto que puede y entonces cierra las alas y los ojos para reunirse con su amada pareja.

El camino de vuelta a La Esperanza también nos obsequió con la degustación de una sabrosísima Guaba. La Guaba es una vaina de aproximadamente medio metro que esconde unas semillas negras envueltas en una especie de capa blanca parecida al algodón que es lo que se come y tiene un sabor dulce y riquísimo. Como no hay rosa sin espinas, hay que tener cuidado con la guaba porque suele estar rodeada de Pucecura, que es una especie de hormiga diminuta pero que pica como un demonio. También vimos los hornos de barro rematados en la blandona o plancha circular cóncava donde se torra la yuca en el proceso de elaboración de la fariña. Mientras que la margen derecha de La Esperanza es un grupo de casas juntas que constituyen un pueblo, en la margen izquierda las casas se encuentran más diseminadas, pero todas en la orilla del mismo camino, camino muy transitado por gente que va y viene en su quehacer.

Una de las cosas que más me gustan de la selva o de la gente de la selva, es que no eres invisible como en la sociedad ‘civilizada’. Todo aquel con el que te encuentras enfatiza tu existencia con el obsequio de una cristalina sonrisa. Te hacen sentir el pequeño placer de pensar que eres valioso hasta el punto de merecer esas generosas sonrisas. Otra cosa que me encanta son las mujeres de la selva. Son de una hermosura natural sin par y están sazonadas de una simpatía que las hace adorables. Además carecen de la encima que magnifica el sexo y también de la que lo dramatiza. No hubiera esperado tanto del paraíso. Quien explota bien ese paraíso es el Joven Percy, que como los piratas, en cada puerto tiene una mujer.

Len siempre camina con un rifle del que dice ya no separarse jamás y argumenta situaciones en las que lo necesitaba y no lo tenía y que no le volverá a pasar, como cuando vio un Otorongo ( Otorongo es como denominan aquí al Jaguar) que a sus rugidos temblaba el suelo, se le paralizaron las piernas. De suerte el Otorongo no quiso comérselo ese día

Sin haber visto las grandes Victorias Regias, pero con la satisfacción de un bello paseo nos encaminamos a La Esperanza de la margen derecha. Allí encontramos al resto de compañeros jugando al Voleibol bajo apuesta. Los equipos eran mixtos y tengo que decir que las mujeres jugaban mejor que los hombres. Después del Voleibol fuimos a una especie de barcito donde vendían cerveza pilsen callao e Iquiteña. Al pedir cerveza, caliente por supuesto, la dueña encendió el motor generador de electricidad para poner música. Como no, los ritmos amazónicos de Kaliente y Explosion. Aproveché el generador para cargar la batería de mi cámara (snif, snif). Con las luces del bar acudieron rápidamente una legión de mosquitos y niños, algunos de los cuales nos obsequiaron con divertidos bailes, los niños me refiero. Cuando la cena estaba lista volvimos a la casa de Len, después de consumir 25 soles de cerveza entre el joven Percy, Shego, Patty y yo. Las cervezas son de 650 ml típicas amazónicas. En la selva cuestan 5 soles mientras en la ciudad cuestan 2.5, lógicamente la diferencia la aporta la dificultad del transporte. La cena consistía en arroz a la cubana, me abstuve porque aún me sentía lleno del tucunaré. Después de la cena colocamos música de mi Ipode, gracias a unos altavoces a pilas que compré en el aeropuerto. Mostré a mis compañeros peruanos una muestra de nuestra cultura musical, flamenco principalmente. Se mostraron muy interesados en la historia y cultura gitana. Les resulta muy curioso que en Europa se haya dado una etnia nómada. Con música, cigarro a dólar cinco y cerveza caliente nos dieron las 10 y las 11, las 12, la 1, las 2, las 3 y hasta las 4 de la mañana sacrificando el segundo intento programado para el día siguiente de ver las grandes Victorias Regias.

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Feb 11 2009

Crónica de un viaje a La Amazonia (Cuarta Parte)

Para los que nos hemos enganchado a las aventuras de LuisFer en la Amazonia peruana, aquí va un día más de ese maravilloso viaje. 

DIA 5/11/2008

Parece que el vino hizo efecto en mis compañeros. Fui el primero en despertar al amanecer y mi primera sensación fue de satisfacción por no haber sido zampado por los monos Biri Biri.
Aproveché la calma para escribir la crónica del día anterior. También fui a ver si seguía en el mismo lugar el perezoso y efectivamente no se había movido mucho más del lugar donde lo molestamos la noche anterior, sólo había trepado a la siguiente orquilla más arriba en el árbol. Me senté en las escaleras de acceso a la terraza de la casa de madera en palafito, típica de los ribereños, en la que habíamos dormido haciendo uso de una colchoneta de 3 cms de grosor extendida en el suelo, protegidos una mosquitera amarrada al techo. Desde las escaleras de la casita situada a 30 metros del cruce de dos ríos permanecí cerca de una hora escribiendo y contemplando de vez en cuando las cabriolas que parecía obsequiarme un Bufeo rosado. Lo cierto es que no eran para mí, es parte de su técnica de desayuno.

Bufeo rosa

Hay dos especies de Bufeo, el Bufeo Gris y el Rosa. Este último es mágico para todos los pobladores de la amazonía. En Brasil se le llama Boto al Bufeo y para los payos es el delfín gris o rosa, según la especie de Bufeo. Este es de los pocos animales mágicos de la selva que se deja ver con facilidad y como todo animal mágico tiene sus leyendas. Ojo, de la máxima veracidad. Se dice que el Bufeo rosa tiene la propiedad de adoptar forma humana, se convierte en hombre de raza blanca, la piel del mismo color que la del propio bufeo y usa un sombrero para esconder la hendidura que los delfines tienen en la frente para respirar y que es lo único que lo delata como bufeo cuando adquiere forma humana. Suele presentarse a fiestas concurridas, en las que elige a la muchacha que más le agrade a la que enamora con artes mágicas. A veces simplemente la embaraza aquella misma noche y desaparece para nunca más volver, pero en otras ocasiones inicia una relación con la muchacha en secreto y la visita todas las noches. A veces la muchacha comienza a presentar una conducta extraña y siempre quiere estar junto al río, si la familia se da cuenta a tiempo la debe llevar a un Shamán para desenamorarla pues en muchas ocasiones el deseo de estar todo el tiempo junto a su enamorado hará que se termine arrojando al río para no salir jamás de él.
Algunos ignorantes que no se criaron en la selva y no saben nada de ella, pensarán que es ficción, pero lo cierto es que es de una utilidad social invalorable. He de admitir que en muchas ocasiones es cierto que no se trata del bufeo, si no de un turista, por lo general de piel blanca, que deja embarazada a una muchacha y desaparece. ¿Qué diferencia hay? La muchacha quedará madre soltera de un hijo con la piel más clara que ella y nadie dudará que la pobre fue seducida por las artes mágicas del bufeo y de esa manera nunca tendrá rechazo social.
Las mujeres con la regla no se bañarán nunca en el río. Si por descuido una mujer en esta situación se baña en el río, corre el riesgo de quedar embarazada con sólo el roce el Bufeo.
Una vez estuve en el Ariaú. El Ariaú se encuentra en las inmediaciones de Manaus en la amazonia de Brasil y quizás sea único en el mundo por tener corriente en los dos sentidos, en verano lleva las negras aguas del río negro hasta el amazonas y en invierno la bestialidad del amazonas cambia su curso y su agua, llevando en sentido inverso las aguas café con leche el amazonas hasta el río negro. Decía que una de las veces que estuve en el Ariaú le compré a los indios Tucano un ojo seco de Boto o Bufeo que dicen que da suerte. Unos meses después, junto a mi amigo Vicente, fuimos asaltados por primera y única vez en todo el año que estuve viviendo en Rio de Janeiro, me robaron un bolsito que llevaba con dinero, documentación, las llaves del apartamento y el ojo del boto que da suerte. Aprendí dos lecciones, la primera que las propiedades mágicas pierden efecto si no crees en ellas y la segunda que no se puede ir al morro de Santa Teresa en Río con pinta de turista.
Embelesado en las cabriolas del bufeo y pensando en todas las muchachas a las que habría seducido aquel que yo estaba viendo, fueron apareciendo mis compañeros uno tras otro a medida que se desembarazaban de los brazos de Morfeo. De todos es sabido que cuando te duermes bebido, Morfeo, que es nuestro padre en el reino de los sueños y gusta cuidar de sus hijos nos echa una pesada bronca, por eso que nos levantamos con dolor de cabeza. Shego hizo el fuego en la parte trasera de la casa que siempre hace las veces de cocina y Margarita hirvió el agua para el café. Desayunamos café, pan y el queso manchego que sobró de la noche anterior, mientras escuchábamos la clase que estaba teniendo lugar a unos 20 mts de allí.
La profesora roncadora tal como se la veía venir roncando así enseñaba, con autoritarismo y una pizca de desgana, mala mezcla para la formación de niños. A la pobrecita la habrían obligado a venir a una comunidad perdida en la selva. Qué suerte tiene al haber sido obsequiada con tan magnífico pañuelo, pensaba yo, el de los mocos.

Perezoso

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Feb 02 2009

Crónica de un viaje a La Amazonia (Tercera Parte)

Como he prometido, seguimos con el relato de LuisFer, con el día 4.

DIA 04/11/2008

Llovió toda la noche sin parar con esa forma de llover que sólo la tiene la Amazonia. Por ello no pudimos ir a pescar al amanecer. Cuando escampó a eso de las 8:00 am fuimos rápido en busca de la canoa que nos prestó Pancho. Shego, Calín (hijo de Pancho), Patty y yo hacinados en una pequeña canoa practicando la Pesca con tarrafa. La tarrafa es una red que se lanza abierta y se cierra dentro del agua gracias a unos plomos, atrapando todo aquello que abarcó.

Ucayali

Shego comenzó tarrafeando erguido sobre la tablita que subraya la proa, a continuación en la canoa iba yo en la función de aprendiz, aunque más bien hacía las labores de achicador del agua que entraba en la pequeña embarcación a cada vaivén que producía Shego cuando lanzaba la Tarrafa.

Pescamos 5 pequeñines y 8 grandes. Cuando me tocó tarrafear, hundí la canoa sin vacilaciones. Había que ponerse de pie sobre la tablilla de proa, casi pierdo el equilibrio al hacerlo produciendo dos movimientos bruscos a babor y estribor, pero no me caí, intenté armar la red, Patty gritó, me giré y la parte de atrás de la canoa ya estaba hundida y Shego que había saltado el primero, cual valiente capitán, me indicaba que asegurara la red en mis manos y saltara rápidamente de la canoa. En mi honor debo decir que fui el último en abandonar la embarcación, si bien ello provocó que se hundiera completamente.

Nos volvimos con la canoa virada y todos agarrados a ella con el Taguayo hasta el cuello, arrastrados por la corriente en dirección al embarcadero. Perdí mi gorra en el naufragio, pero conseguí meterme en los bolsillos de mis bermudas varios peces de los capturados. Los que estaban muertos y flotaban en el río después del naufragio. Unos pocos espectadores que nos vieron llamaron a más gente y se morían de la risa viéndonos con la canoa bocabajo y los 4 en el agua arrastrados como fardos por la corriente. Cuando salimos del agua, un nutrido público celebraba el espectáculo en el embarcadero. Sólo quedaba un pez pequeñito en mi bolsillo para hilaridad del respetable cuando lo saqué y eso fue todo lo que conseguimos en la pesca, pero las risas merecieron la pena. Cuando sacamos la red que venía debajo de la canoa, llevaba mi gorra como captura. Shego había perdido su polo, por lo que le regalé mi gorra en compensación por el desastre del que yo era culpable.

Sin pescado, el almuerzo fue frijoles con arroz y tortilla de harina. En realidad es tortilla de trigo, pero la llaman de harina como en México para distinguirla del maíz. Se cuecen los frijoles con yuca. Se hace el mismo sofrito de la mazamorra y se mezcla. El huevo batido se mezcla con la tortilla de harina y se fríe. El arroz simplemente hervido.

Mientras Margarita cocinaba fui con el joven Percy y Shego a ver como se preparaba el Masato, a la casa de Blanca, una de las novias que el joven Percy tiene diseminadas por las comunidades de la selva. Aunque sólo pudimos ver cómo se preparaba la yuca para ser cocida. La preparación del Masato quedaba aplazada para después de la cocción de la yuca. Aprovechamos para recoger unas piezas de Mamey, ahora mi fruta favorita.

Después del almuerzo nos preparamos para seguir el viaje. Antes fuimos de nuevo a la casa de Blanca donde seguían preparando el masato y pude poner mi granito de arena o mejor dicho, mi bolita alimenticia. El Masato se usa como paga para la Minga o trabajo comunitario. Cuando alguien tiene una chacra y necesita ayuda para rozar, plantar o cualquier otro trabajo convoca a sus vecinos con suficiente antelación para poder elaborar el Masato que servirá de paga por el trabajo, los más generosos también aportan comida a la Minga, si es que se lo pueden permitir.

Para preparar el masato debe primero cocerse la yuca. Una vez cocida es descortezada y colocada en el batán, una especie de mortero gigante donde se machaca la yuca o chanca que dicen allá. Después de chancado, las mujeres lo mastican para diluirlo más y una vez diluido en la boca lo escupen devolviéndolo al batán. Esta es labor exclusiva de mujeres. No sé si la razón que me dio el joven Percy es broma o realmente es así, pero sostiene el joven Percy que como el trabajo en la chacra lo hacen los hombres, lo hacen gustosos bebiendo aquello que se elaboró en la boca de las mujeres. Blanca había iniciado el masticado y la poníamos en serias dificultades con las risas. Blanca es una mujer muy linda, creo que va a convocar una nutrida Minga. Cuando devolvía el contenido de la boca al batán lo hacía como quien arroja un voluminoso gapo con el mismo sonido al final, con todo lo linda que es a mí me producía cierto inconveniente estomacal pensar en tomar más tarde aquel masato, aunque si no es en formato gapo la otra alternativa de verterlo al batán, simplemente abriendo la boca parecería vómito. Gapo o vómito ¿Cómo quiere usted su masato?. Prefiero gapo. El caso es que en este masato yo colaboré con mi masticada de la yuca y esputo ante las risas de los presentes. Quizás si se hace pública mi participación en el masato, la minga quede seriamente disminuida. Me dio la impresión de que a los gringos (extranjeros en Peru) se nos perdona todo. No pude quedarme a la Minga, espero que nadie quedara indispuesto por las propiedades de mi saliva. Una vez que la Yuca ha quedado licuada como leche gracias al masticado y a la mezcla con agua, se deja reposar para que fermente. Sostiene el joven Percy que después de tres días de fermentación se le denomina la leche de la selva, entre una semana y diez días repelente porque no se siente la picada del mosquito y más de diez días, combustible de avión.

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Ene 30 2009

Crónica de un viaje a La Amazonia (Segunda Parte)

Hoy estamos de suerte! LuisFer me ha hecho llegar la segunda parte del relato de su viaje a La Amazonia. Cada entrega engancha y emociona más. Habrá más en los próximos días. Aquí os dejo el enlace a Crónica de un viaje a La Amazonia (Primera Parte), para retomar desde el punto en el que LuisFer renunciaba a una noche en discoteca, para recargar fuerzas…

DIA 02/11/2008

Nos despertó el joven Percy a eso de las 8:00 am. Ducha, empaque y regreso con ‘El Valiente’ sobre nuestros pasos del día anterior por el río Nanai, 20 minutos hasta el embarcadero Buenavista-Nanai para desayunar en el mercado.

El desayuno consistió en Masato o leche de la selva. Bebida que se obtiene de la yuca, más tarde diré cómo, cuando cuente como participé en su elaboración. Comimos una brocheta de las semillas tostadas del Macambo muy parecida al Maracuyá o fruta de la pasión. También Suri Suri en brocheta. El Suri Suri es la larva de un escarabajo. Tiene el tamaño de mi pulgar (mi pulgar no es grande), muy parecido al gusano del Maguey o Chinicuil que se come en México. También comimos Tacacho, que es el plátano asado, machacado o chancado que dicen allá y hecho bola con tocino de cerdo. Un desayuno exótico, riquísimo y nutritivo. Repetí Suri Suri. Está buenísimo.

Amazonas

Con los estómagos así de exóticos embarcamos rumbo al Amazonas. Estamos a final de lo que ellos llaman verano por lo que el Amazonas aún está lejos de su esplendor. En invierno el Amazonas llega a medir de 2 a 2,5 km de ancho en la zona en la que nos encontramos y en Brasil, después de Manaus alcanza los 8 kms y crece de 40 a 42 metros, con fuertes corrientes de 70 kms/h. La diferencia entre verano e invierno la hace la lluvia. El invierno abarca de mitad de diciembre a mitad de abril y llueve religiosamente todos los días y durante la mayor parte del día.

Jamás olvidaré la primera vez que vi el Amazonas, fue aquí en Iquitos en Diciembre de 1999. De niño, cuando estudiaba geografía me llamaba la atención el Amazonas, el río más largo y caudaloso del mundo en la mayor selva del planeta. Pero sabía que jamás podría contemplarlo. Yo era de familia humilde, viajar no era para nosotros y mucho menos tan lejos, eso era un lujo de ricos, así que, asumía que jamás vería el Amazonas. Años más tarde, con 29 años, la mañana de un sábado de Diciembre de 1999 embarqué en el río Itaya, que para mí era el río más grande que había visto hasta la fecha, entonces le pregunté al guía ‘¿este es el Amazonas?’. El guía sonrió y dijo. ‘No, claro que no’. Seguimos el curso del Itaya, hasta que desemboca en el Nanai. Mayor aún que el Itaya. Me giré para el guía y le volví a preguntar ‘¿este es el Amazonas?’, volvió a sonreírme y se me acercó para decirme: Cuando veas el Amazonas no tendrás dudas. Añadió: el Amazonas es como las mujeres, van apareciendo en nuestra vida y nos preguntamos si las amamos, si esta es la mujer de nuestra vida, hasta que aparece una que no da lugar a dudas, LA AMAS, es tu Amazonas. A los pocos minutos nos encontramos con el río más imponente que hay en el planeta, moviendo a gran velocidad un volumen impresionante de agua café con leche, arrastrando infinidad de troncos, árboles y maleza en sus lomos. Era el Amazonas, era mi Amazonas y no tuve dudas. Volví a ser aquel niño que anhelaba ver un río que no le correspondía ver jamás, que jamás saldría de mis libros de geografía,… pero ese día el imponente Amazonas estaba allí, un regalo para mis ojos, para mi alma. levanté mi cara al cielo y apreté los ojos, me vi de niño, los abrí y el Amazonas ya se desbordaba por mis ojos y me subía por la garganta.

Después de 4 horas de navegar por el Amazonas, paramos para almorzar en un pequeño pueblo en la margen izquierda. De nombre Tamishacu donde comimos una ‘pollada’ (pollo asado) mientras cayó todo el cielo en chaparrón.

De Tamishacu continuamos navegando a lomos del Amazonas otro par de horas hasta un punto donde descendimos para hacer una caminata de una hora, Patty, Shego, Juan y yo, siguiendo un atajo que nos llevaría a otro punto en el que nos encontraríamos de nuevo con ‘El Valiente’ tripulado por el joven Percy, ya en el río Taguayo, un afluente del Amazonas por donde nos internaríamos en la selva.

Una hora más tarde llegamos a Santa Ana en la margen derecha del Taguayo. Un poblado de ribereños donde pasaríamos la noche. Nos bañamos en la paradisíaca quebrada del chismeo, así llamada porque es donde las mujeres van a lavar la ropa y sacan también los chismes al sol. Más tarde nos invitaron a la tripulación de ‘El Valiente’ a jugar fútbol bajo apuesta. Perdimos los de ‘El Valiente’ un solcito cada uno. Después del fútbol baño en el río y cenamos lo que Margarita preparó en una fogata. Pollo con arroz.

Después de cenar ya no había tiempo para otra cosa que para dormir o hacer el amor bajo la mosquitera, sobre una cama de madera en la pieza de una casa con otras dos habitaciones donde se hacinaba una familia de no sé cuantos hijos de todas las edades. La casa de madera con techo de paja y suelo de tierra, la separación entre las piezas era unas finas tablas, vía libre por el techo. Nuestros cuerpos se movían tratando de entrar en frecuencia con el coro de ranas y de encontrar la manera de que las imperfecciones de equilibrio de la cama no nos delataran. El sexo gaseoso ocupó completo el volumen de la casita, mientras la mano cálida de la noche caía sobre nuestros ojos, los cuerpos inertes, empapados en sudor y con la respiración sofocada como única señal de vida. (Dedicado al Huellas ).

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Dic 26 2008

Crónica de un viaje a La Amazonia (Primera Parte)

Como nos prometío hace unos días, LuisFer (el autor del relato sobre Cuba) nos hace llegar una primera parte de la historia de su viaje a La Amazonia. Aquí os lo dejo y espero que lo disfrutéis como yo. 

DIA 31/10/2008
Llegué a las 6:40 AM a la ciudad de Lima procedente en vuelo directo de Madrid. Después de los trámites de inmigración y del semáforo verde en aduana, traté de buscar información sobre vuelos a Iquitos.
Alguien con una identificación colgada al cuello se ofreció a ayudarme.
- Ando buscando vuelo para Iquitos - le dije
- Ok, no se preocupe yo le digo las opciones. ¿Cuantos boletos?
- dos.

Hace una llamada por teléfono y me consigue información de compañías y horarios. Pregunto por los precios y lo más barato que me da es 175 USD.

Lima

OK. ¿Donde adquiero el billete?.
Sígame si es tan amable. El señor dirige sus pasos afuera de la terminal y pretende que le siga.
Oiga, ¿no es aquí dentro?.
No señor, la agencia está fuera, pero aquí una cuadra no masito.
Pero, ¿no es con la compañía aérea directamente?.
No señor, las compañías aéreas tienen sus oficinas en el centro de la ciudad, esta es la opción más cercana.
Lo siento pero no lo creo.

Me regreso sobre mis pasos a buscar las oficinas de las compañías en la terminal.

Pero señor, la agencia es mejor, las compañías aéreas sobrevenden. Me dice el tipo en último intento de conseguir consumar la estafa.
Antes que no había y ahora que sobrevenden. Contesté y añadí: Si por usted pasara mi única posibilidad no iría a Iquitos sólo por el compromiso que tengo con la sociedad de no dejar inmune la deshonestidad. Suelo soltar este discurso cuando me conviene. Si alguien insiste después de escuchar estas palabras es que no tiene, además de honestidad, ni la menor dignidad. Encontré un especimen de estas características la mañana del 31 en el aeropuerto de Lima. Todavía me decía que todos tenemos que comer. Caramba sí se come bien de la deshonestidad, pues los billetes me salieron más tarde a 113 USD; es decir, la deshonestidad cuesta al menos 124 USD. Los precios deben ser cuestión de justicia y no de la necesidad como dicta el libre mercado del neoliberalismo.

Llamé a Patty para conocer su previsión de llegada al aeropuerto.
-Son las 8:00 AM y acabo de llegar a casa - Patty trabaja en horario nocturno en un call center- dame dos horas entre que me cambio y llego al aeropuerto. Dice Patty.
- Ok. Tenemos dos opciones de horario, a las 12:00 y a las 17:00. Mejor saco los boletos de las 17:00 por si cualquier pequeña eventualidad.
- Me parece bien.

Patty apareció a las 12:05 validando la opción elegida. Había tiempo para ir al centro de Lima y saborear la exquisita comida peruana e incluso dejar parte del equipaje que arrastraba para mi estancia posterior de un mes de trabajo en México, en casa de una amiga de Patty.

Mi regreso a Lima pensé que sería un panal de sensaciones con la nostalgia como reina. La desilusión me embargó, nada me recordaba a nada. Lo que es peor, ningún sentimiento especial, ni siquiera el pequeño placer de la evasión de algún lugar escondido del cerebro y negado a la memoria tras 8 años de reclusión, de alguna nimiedad.

Comimos en un restaurante de la Plaza San Martín. Yo Picante de Camarones y Patty, Lomo Saltado. Cusqueña para ambos. De entrada unos canapés variados de mariscos y unos fríos Pisco Sours. Ahora sí me reencontraba con Lima, a través del sabor. Y como si el sabor rescatara los recuerdos de otros sentidos, en el camino de regreso al aeropuerto ví el halopécico cerro de San Cristóbal que con su fina arena marrón parece dar color a toda la ciudad, incluída la atmósfera, convirtiéndola, gracias al sustento del smog, en una ciudad opcaca. Sí ahora sí me acordaba de la opaca Lima que conocí en el 1999. Sonreí por no haber perdido la capacidad de sentir recuerdos.

A las 14:00 ya habíamos hecho el check in en el vuelo de Star Perú, Lima-Iquitos con escala en Tarapoto. El vuelo empieza a demorarse pero no dan más noticias que ‘por motivos de mantenimiento’. Siempre citándonos media hora más tarde para darnos más información y así nos llevaron hasta las 21:30 que dicen que se cancela el vuelo y nos reubican en otro al día siguiente a las 7:00 am. Entre quejas, protestas, amago de motín incluído y denuncia, conseguimos un hotel pagado por la Star Perú a la 1:00 am. 4 horas en una cama, después de 48 horas eran tan deseadas como insuficientes.

(más info)

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Nov 07 2008

El enigma de las líneas de Nazca

Las líneas de Nazca, famosas en todo el mundo, todavía continúan siendo uno de los enigmas ancestrales conocidos por el hombre.
Sobrevolar las pampas del Ingenio, Socos, Nazca y Palpa, una extensión de unos 700 kilómetros cuadrados, al sur de Ica, causa una extraña sensación: sobre el árido terreno de color grisáceo aparecen líneas rectas de hasta 15 kilómetros de longitud, cruzadas; otras veces forman figuras geométricas y, las más sorprendentes, reproducen animales como arañas, monos o cóndores, algunos de cientos de metros de tamaño. Entre ellas, rompiendo a menudo los dibujos, la carretera Panamericana.

Nazca, Araña

Nadie sabe todavía para qué sirvieron.

La matemática alemana María Reiche (1905-1998), conocida como la Dama de Nazca, fue quien desde finales de los años 40 estudió más a fondo los trazados, y quien más luchó para conseguir que fueran conservados. Las Líneas de Nazca fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1994.

Se trata de un serie de líneas, atribuidas a las culturas paraca o nazca, diseños geométricos y abstractos pictogramas que han permanecido inalterados durante más de mil años, desafiando a la ciencia y a la arqueología. Estos gigantescos diseños no fueron descubiertos hasta finales de los años veinte coincidiendo con los primeros vuelos por la zona, puesto que las pistas no son visibles desde tierra.

El suelo de la región, que además es una de las más secas y deserticas del mundo, es de color marrón, pero bajo esta primera capa se esconde otra de color amarillo, asi que cuando se camina por aquellos lugares una pisada deja una extraña y duradera mancha blanca que no deja de ser misteriosamente inquietante.
Entre los geoglifos de mayor tamaño están un pájaro de casi 300 m, un lagarto de 180 m, un pelícano de 135 m, un cóndor de 135 m, un mono de 135 m y una araña de 42 metros.

Nazca, PájaroSólo son visibles desde una altura que se necesita un avión, helicóptero o globo de aire caliente para poder verlas en su totalidad. Lo cual ha dado lugar a todo tipo de opiniones, porque en el tiempo que se hicieron estas líneas no se habían inventado ninguno de estos aparatos. La opinión más común es que son de origen religioso, aunque también se han asociado mucho a los extraterrestres (un científico alemán, afirma que dichas imágenes, son una especie de señales y pistas para que naves provenientes de otra galaxia puedan arribar en la Tierra).

Tanto por los que quedan cuanto por las trazas de los que antes había, la profusión de líneas y dibujos de las pampas de Nazca es tal que no deja dudas de que fueron objeto de una actividad incesante. Esto demuestra lo importantes que eran para la gente que los hacía y la necesidad, al parecer cada vez mayor, de rehacer nuevos trazos diferentes a medida que iba creciendo la población. El trazado de estos dibujos y líneas se ejecutó durante la larguísima época en la que se desarrolla la cultura Parakas-Nazca.

Sea cual sea su significado, te animo a descubrir por ti mismo los misterios de las Líneas de Nazca a través de un paseo en avión, una excursión que dura unas 14 horas, por lo que no es aconsejable hacerlo en los días que coincidan con tu vuelo internacional.

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Jul 22 2008

Titicaca y las islas flotantes

El Lago Titicaca es uno de los lugares más hermosos y misteriosos de América. Sus aguas bañan y conservan a una población mayoritariamente indígena, que aún guarda las tradiciones del Imperio Inca.

Botes de totora

Ubicado en una zona compartida por Perú y Bolivia, este lago navegable se distingue por las grandes dimensiones que posee: una superficie aproximadamente de 8,490 km2 y una profundidad de 280 metros.
Este lago es muy importante en la mitología andina pues, según la leyenda, de sus aguas emergieron Manco Cápac y Mama Ocllo, hijos del dios Sol y fundadores del Imperio Inca.
En el lado peruano del lago Titicaca existen diversas islas, entre las que destacan Amantaní, Taquile, Soto y Anapia (islas naturales) y las de los Uros (islas artificiales), cada una con atractivos diferentes. En las orillas del lago crece la totora, donde se refugian diversas aves y peces; se trata de una planta acuática muy resistente, que los locales utilizan para hacer embarcaciones llamadas “caballitos de totora” con los cuales incluso han logrado cruzar el atlántico. Estas embarcaciones, a pesar de ser resistentes, deben ser renovadas cada año, pues el material no es muy duradero.
Además de caballitos, los locales construyen islas flotantes de totora y viven en ellas. Ponen capa sobre capa de totora, las amarran unas a otras y cada dos semanas ponen una capa nueva en la superficie, para reemplazar la que se va pudriendo en la parte de abajo por estar en contacto con el agua.
Las islas de los Uros (3810 msnm) son 20 aproximadamente. Cada una está habitada por 3 (y hasta 10) familias uro-aymaras, quienes construyen y techan sus casas con esteras de totora. Dejan un espacio en el centro para un cultivo de truchas y viven de la pesca y la fabricación de artesanías que son adquiridas por los turistas que llegan en barcos a conocer este extraño lugar.
Los uros se denominan a sí mismos kotsuña, “el pueblo lago”, y sus orígenes se remontan a épocas anteriores a los incas. Mantienen la tradición de la pesca artesanal, especialmente del carachi y el pejerrey, así como la caza de aves silvestres. Los hombres son hábiles conductores de balsas de totora y las mujeres son expertas tejedoras. Quechua es su idioma materno.
Aunque no todas las familias permiten el acceso a los turistas, la mayoría no se hace problema en exhibir su identidad.
El principal ingreso de este pueblo originario viene actualmente de manos de las visitas, a quienes ofrecen, sobre todo artesanías, que exponen en aguayos multicolor muy bien cuidados.
Puedes ver dos caras de una misma moneda: la de aquellos que se aferran a un modo de vida que ya lleva vigente décadas; y la de los que, por necesidad o conveniencia, se dedican íntegramente al turismo, del que obtienen casi todos sus ingresos.
Las excursiones de Puno hasta las islas que se realizan mañana y tarde, son quizá la mejor manera de observar en qué medida se mantiene el equilibrio. Desde tempranas horas parten catamaranes desde el puerto. El trayecto hasta los primeros hogares flotantes no demora más de 30 minutos. La excursión tiene duración de 3 horas. Algunas excursiones a las islas flotantes, continuan hasta la isla Taquile.

Islas flotantes
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