Cuando las cosas se hacen con ilusión, siempre merece la pena volcarse en su preparación. Y así fue que decidimos organizar un pequeño encuentro, un grupo de 15 personas, unidos por la idea de descubrir otro Madrid, una forma diferente de disfrutar de una tarde de otoño…y lo que acabamos descubriendo, ha superado con creces nuestras expectativas.
El punto de encuentro: la Plaza Cascorro, en Madrid.
Los Asistentes: Antonio y Carmen, Guillermo, Chiqui, Miguel Ángel y Yesica, Javier, Idoia, Chiara y David, Dayana, Alberto y Luigi.
De la mano de Arma (nuestra amiga holandesa de la que ya hemos hablado en Madrid desde los tejados , Madrid Subterráneo y Madrid, Mercados del Mundo y Arquitectura Industrial ) entramos en la Cueva de David.
David, un chico realmente encantador, percusionista del grupo La Kandela, con una grandísima paciencia, nos ha introducido en el mundo del Cajón Flamenco:
algunos de nosotros han descubierto su vocación, otros (yo la primera) reconfirmamos nuestra preocupante falta de sentido del ritmo…para todos ha sido un rato de lo más entretenido.
Nos supo a poco, pero teníamos que seguir con nuestra ruta, hacia la Biblioteca de la Uned, en Lavapiés, :

Las aulas se levantan sobre lo que fueron las Escuelas Pías y el solar de su iglesia:
un espacio de 4.200 metros cuadrados transformado en una biblioteca, aulas, un salón de actos, una librería y una sala para audiovisuales, videoconferencia y televisión educativa.

Para disfrutar del cielo madrileño y de los tejados de Lavapiés, no dejes de entrar en el Gaudeamus Café:
la terraza del café es muy agradable y desde allí, mientras te tomas algo, puedes disfrutar de las vistas.
Siguiente etapa ha sido la Estación de Chamberí y el Anden 0: yo no estuve en esa parte de la ruta, pero todo el mundo estaba sorprendido por el buen estado de conservación de la estación. Eso permite recuperar una parte de la memoria colectiva relacionada con la historia del Metro de Madrid.

La estación que llevaba cerrada desde 1966, se encuentra entre las paradas de Bilbao e Iglesia de la línea 1 de Metro, pero no vas a poder acceder desde allí, la entrada está en la superficie. Hay que tener en cuenta que cierran a las 19,00 horas.
Yo volví a juntarme con el grupo en el Depósito de Agua del Canal Isabel II, en la Calle de Santa Engracia 125, que se ha convertido en una sala de exposiciones. Un antiguo depósito elevado de agua que data de principios del siglo XX, donde actualmente expone Miguel Trillo con Identidades. La entrada es gratuita.
Me trajo a la memoria el Hotel Im Wasserturm de Colonia en Alemania: precioso.

Así llegaron las ocho de la tarde y ya todos necesitábamos un ‘refrigerio’. Nada mejor que la última actividad en el programa:
En Vinarium nos esperaban para que Alberto pudiera llevarnos de paseo por el increible mundo de los vinos:
para muchos de nosotros ha sido un ‘bautizo’, puesto que nunca habíamos participado en una cata de vinos.
Alberto ha sabido transmitirnos su gran pasión y creo que todos se acordarán durante mucho tiempo de ese rato tan agradable.

Yo no pude resistir a la tentación y, tras despedirnos muy agradecidos por la compañía tan excepcional de nuestros invitados, volví a casa de la mano de un Abadia Retuerta, selección especial 2006. Ya encontraré el momento para disfrutar de este vino, recordando una tarde de Otoño en la que he descubierto otro Madrid.